Desde la década de 1950, Estados Unidos se ha convertido en un cementerio de automóviles clásicos. De hecho, es bastante frecuente encontrar autos vintage abandonados por todo el país. Vehículos antiguos, como por ejemplo el Chevrolet de 1957 y el Trans Am de 1973, esperan por una transformación que los traerá de vuelta a la vida. Para muchos estos autos no dejan de ser mera chatarra, pero para Rawlings y los miembros de su equipo son minas de oro inexploradas. No en vano, la especialidad de este grupo consiste en transformar la chatarra en oro.

Richard Rawlings y Aaron Kaufman viajan por carreteras secundarias en busca de automóviles que necesiten ser restaurados. Richard es quien elige los autos y Aaron se encarga de estudiar si las reliquias merecen ser salvadas.

Y cuando Richard logra comprar los automóviles por un buen precio, los transporta hasta su taller y allí inicia su plan de diseño. Después, comienza la tarea más difícil y todo el equipo corre en contra del reloj para terminar la transformación a tiempo, ya que cuanto antes finalicen el trabajo antes podrán poner el auto a la venta en una subasta.