Cuando a una persona se le aplica anestesia general queda “fuera de combate”, lo que significa que está totalmente inconsciente e inmovilizada. Se “queda dormida” y no siente ni recuerda nada de lo que sucede después de que las drogas comienzan a actuar en su sistema nervioso.

No se sabe con exactitud la manera de actuar de los anestésicos generales, pero la teoría más aceptada actualmente indica que afectan a la médula espinal (motivo por el cual el paciente queda inmovilizado), al sistema de activación reticular del tallo cerebral (lo que explica la inconsciencia) y a la corteza cerebral (que muestra cambios en la actividad eléctrica en un electroencefalograma).

Las cirugías importantes y complejas que exigen una intervención de mayor duración requieren de anestesia general. Un cirujano puede necesitar un par de horas para un reemplazo de rótulas e incluso seis horas o más para cirugías como los bypass cardíacos.

Los pacientes que se preparan para someterse a una cirugía que requiere de anestesia general, se reúnen previamente con el anestesiólogo para entregarle su historial clínico. Esto es muy importante porque los pacientes con determinadas afecciones pueden necesitar cuidados especiales durante la anestesia. Por ejemplo, un paciente con baja presión sanguínea necesita ser medicado con efedrina. Y los pacientes adictos al alcohol o a las drogas también tienden a reaccionar de manera atípica frente a la anestesia. Durante este encuentro, se pedirá al paciente que no ingiera alimentos varias horas antes de la intervención quirúrgica, aunque también es posible que bajo los efectos de la anestesia general se aspiren los contenidos del estómago de éste.

El paciente está entubado o haciendo uso de una máscara de oxígeno durante la anestesia general. Y esto se hace así porque los músculos están demasiado relajados como para mantener abiertas las vías respiratorias. También se monitorean continuamente diferentes variables: la oximetría (nivel de oxígeno en la sangre), el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, el ritmo de la respiración, los niveles de exhalación de dióxido de carbono, la temperatura, la concentración de los anestésicos y la actividad cerebral. Además, se coloca una alarma que se activa cuando el nivel de oxígeno cae por debajo de determinado valor.

La anestesia general consta de cuatro etapas:

• Durante la primera etapa de la inducción se aplica la medicación al paciente, quien empieza a sentir los efectos sin estar totalmente inconsciente.

• A continuación, el paciente atraviesa la etapa de la excitación, en la que puede presentar patrones respiratorios y ritmos cardíacos irregulares. Los pacientes no recuerdan nada de lo que ocurre durante esta etapa porque están totalmente inconscientes. Cabe mencionar que es un período de tiempo muy corto que progresa rápidamente hacia la tercera etapa.

• Durante la etapa número tres los músculos se relajan, la respiración se vuelve regular y el paciente entra en un estado de anestesia total.

• La cuarta etapa de la anestesia no forma parte del proceso regular. Ocurre cuando un paciente recibe una dosis excesiva de drogas, que puede provocar una parada cardiorespiratoria, daño cerebral e incluso la muerte si no se actúa con rapidez.