En un principio la policía creyó que se trataba de un robo, pero posteriormente se comprobó que los presuntos delincuentes tan sólo se habían llevado 300 dólares y un arma perteneciente al propio Jorge Cantero. Además, los accesos a la casa no habían sido forzados y los perros que tenía la familia se encontraban encerrados. También llamó la atención de las autoridades varios pozos que se encontraron en el jardín. Los investigadores apuntaron a la hipótesis de que el asesino pertenecía al círculo cercano de las víctimas y comprobaron que los fallecidos eran familiares directos de Pepe Cantero, un famoso empresario zapatero que había cosechado una gran fortuna en las década de los 80 y posteriormente la había perdido durante el ocaso de la zapatería en los 90.
Si bien Alex Cantero y sus tres amigos declararon que habían acudido a un lugar de entretenimiento en el supuesto momento del asesinato, el fiscal del caso no se conformó con esta versión y los llamó nuevamente a declarar. Cuando policía llegó a la casa de Tito Muñoz, éste había intentado suicidarse en el baño. A su lado se encontraba el arma homicida.
En el preciso momento en el que el fiscal se retiraba del lugar un amigo de los jóvenes le confesó que Alex y Muñoz habían matado a los Cantero porque querían desenterrar un supuesto dinero que se encontraba oculto en el jardín de la vivienda.
El 23 de junio de 2008 Alex Cantero y Eugenio Tito Muñoz fueron sentenciados a cadena perpetua. El tribunal que dictó la pena mantuvo que los acusados actuaron con alevosía y premeditación, calificando el hecho como "un crimen por codicia".