España en Irak
A comienzos de 2003, el presidente del gobierno español, José María Aznar, había apoyado la operación militar que derrocó al dictador iraquí Saddam Hussein, decisión que fue muy criticada por la oposición española. El gobernante participó en esos días en una cumbre en las islas Azores en la que apoyó la intervención en Irak y en la que estrechó sus manos en señal de alianza con el presidente estadounidense, George W. Bush, y el primer ministro británico, Tony Blair.
Alineado con la mayor potencia del mundo, Aznar envió 1.300 soldados españoles a Irak.
La decisión de Aznar y Blair contrastó con la de otros gobernantes europeos, como el presidente francés Jacques Chirac, que se opuso férreamente a los planes de intervenir en Irak.
Pese a la oposición de casi el 90% de los españoles, Aznar justificó el apoyo a la invasión haciéndose eco de la acusación de Bush de que el régimen de Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva en su poder. Esas armas jamás fueron encontradas por las fuerzas que ocuparon Irak y derrocaron al dictador.