COMO RECONOCER A UN TERRORISTA
Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, las autoridades estadounidenses han tratado de capacitar al personal de seguridad en técnicas para detectar a un terrorista. Pero la tarea no ha sido fácil. Los expertos antiterroristas tienen una variedad de recomendaciones para detectar a personas potencialmente peligrosas, pero a veces estas técnicas fallan o conducen a pistas erróneas.
Otras veces, como sucedió en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, la pista sólo sirve para averiguar quién fue, pero no para evitar la barbarie. El portero que detectó algo sospechoso en tres hombres que estacionaron una furgoneta cerca de la estación ferroviaria de Alcalá de Henares, comprendió demasiado tarde que ellos eran terroristas. Sin embargo, su testimonio proporcionó el primer dato sólido que condujo a la Policía española a identificar y capturar a muchos de los responsables.
El FBI, la policía de investigaciones federal de Estados Unidos, define el terrorismo de un modo sencillo: “el uso ilegal de la fuerza contra personas o propiedades para intimidar o presionar a un gobierno, a la población civil o algún sector de ella, en respaldo de objetivos sociales o políticos”.
Pero detectar a un terrorista no es tan sencillo, puesto que ellos tratan de actuar y parecer de manera semejante al resto de la sociedad.
Los expertos en lucha antiterrorista recomiendan sospechar de la gente que se comporta de manera inusual, como andar muy abrigada en días de calor (como ocurrió con los terroristas el 11-M), que trata de adquirir productos potencialmente peligrosos (como explosivos, detonadores) o que busca hacer cosas inusualmente extrañas (como aprender a pilotear aviones, pero sin tener interés en saber como despegar o aterrizar).
Hay acciones muy sencillas que, de ser detectadas a tiempo, pueden permitir frustrar un atentado. Ellas son sospechar de alguien que paga grandes sumas de dinero en efectivo en vez de preferir cheques o tarjetas de crédito o débito, o alguien que está demasiado nervioso antes de abordar un avión o pasar un puesto fronterizo. Incluso una persona que se niega a ingerir alimentos durante un largo vuelo puede intentar ocultar algo.
También es recomendable sospechar de la gente que deja “olvidado” su equipaje en un aeropuerto o en el interior de un avión o un tren, o que pide a otra persona que le lleve o le cuide momentáneamente una valija. Otra conducta sospechosa es demorarse en responder cuando le han preguntado su nombre.
Sin embargo, hay que tener mucho cuidado de no caer en estereotipos o prejuicios, y no sospechar de alguien simplemente porque su piel es más oscura, porque viste ropa diferente o porque profesa una religión distinta a la nuestra.
Agentes de la policía británica cometieron un fatal error cuando confundieron al humilde inmigrante brasileño Jean Charles de Menezes con un terrorista islamista, y lo acribillaron a balazos en un vagón del metro, dos semanas después de los mortales atentados del 7 de julio de 2005.