Los organizadores del evento no podian creer lo que estaban viendo. “¡No corran compañeros, no corran! Es una provocación”, gritaba por el micrófono el líder estudiantil Gilberto Guevara desde el balcón del tercer piso, sin percatarse de que los tanques y las armas pesadas apuntaban contra el edificio. Al mismo tiempo, un grupo de hombres que vestían un guante o un pañuelo blanco en una de sus manos invadía el Chihuahua. En ese momento, los estudiantes no sabían que sus ajusticiadores eran miembros del Batallón Olimpia, un escuadrón militar supuestamente creado por el entonces ministro de gobernación Luís Echeverría, para mantener la seguridad durante los Juegos Olímpicos.