Semanas después de que el astronauta del Mercury, Alan Shepard, se convirtiera en el primer astronauta americano, el presidente John F. Kennedy anunció el reto de enviar astronautas a la Luna antes del final de la década.
Amparándose en el éxito del programa Mercury, la NASA amplió rápidamente su programa de vuelo para incluir el desarrollo de una nave espacial para dos hombres apodada Gemini. Serviría como puente indispensable entre los primeros pasos tentativos del Mercury y los históricos aterrizajes lunares del Apollo.
El proyecto Gemini empujó los límites de los vuelos espaciales tripulados aún más allá. El objetivo de la misión consistía en “…desarrollar una mayor capacidad operacional en el espacio, investigando también los problemas de trabajar y vivir en él”.
Muy parecida en el diseño a la cápsula del Mercury pero mucho más grande, la nueva nave Gemini fue diseñada para conducir a dos astronautas hasta la órbita de la Tierra, con el objetivo de poner a prueba vuelos de larga duración y convertirse en un punto de reunión y acoplamiento con otra nave, ambos elementos vitales de una futura misión a la Luna.
Los diez vuelos Gemini realizados entre marzo de 1965 y noviembre de 1966 fueron testigo del primer punto de reunión en órbita de una nave espacial con otra, del acoplamiento de dos naves y de la primera caminata espacial.
El astronauta Ed White se convirtió en el primer americano que llevó a cabo una “actividad extravehicular”, al salir fuera de la nave por un corto período de tiempo para realizar una caminata espacial. Buzz Aldrin superó el paseo espacial de 22 minutos de duración de White, caminando cinco horas y treinta minutos en el espacio durante el final de la misión Gemini.
EEUU (En Español)
