La NASA reaccionó ante el éxito del Sputnik lanzando varios satélites en órbita alrededor de la Tierra. El primero de ellos fue el Explorer 1, equipado con un detector de rayos cósmicos.
Los datos del Explorer 1 fueron utilizados para identificar los cinturones de radiación de Van Allen y el impacto de los denominados micro-meteoritos. En 1970, después de más 58.000 órbitas, el Explorer 1 se incendió en la atmósfera de la Tierra.
Después del éxito inicial de los satélites Explorer, la NASA se enfrentó a toda una serie de fracasos con las sondas Pioneer. Todo ello sin olvidar que los soviéticos ya habían lanzado con éxito la sonda Lunar 2 para explorar la Luna.
La NASA tuvo que esperar hasta 1958 y 1959 para que las Pioneer 3 y 4 enviaran a la Tierra datos relacionados con la radiación e imágenes de la superficie lunar. Este éxito tardío alimentó la gran ambición de la NASA de enviar al primer hombre a la Luna.
