Además de los satélites de comunicación, la NASA desarrolló receptores de radio en tierra para detectar sus señales. En 1958, la enorme antena Horn fue construida para recibir las señales retransmitidas por el satélite Echo, en órbita alrededor de la Tierra.
En 1965, mientras utilizaban la antena Horn, los científicos Penzias y Wilson descubrieron accidentalmente la radiación cósmica de fondo de microondas, vestigio del denominado Big Bang (la teoría de la gran explosión) y de la rápida expansión del universo que se sucedió.
Inicialmente, Penzies y Wilson confundieron la señal con una interferencia supuestamente provocada por un grupo de palomas que vivían en el interior de la antena.
Sin embargo, los científicos habían realizado uno de los más significativos descubrimientos cosmológicos del siglo XX.
