En octubre de 1945, el artículo de Arthur C Clarke "Retransmisiones extraterrestres: ¿Pueden los módulos espaciales ofrecer cobertura mundial de radio?" fue publicado en la revista Wireless World. Clarke presentaba una teoría sobre satélites geoestacionarios que al orbitar el planeta cada 24 horas podían retransmitir mensajes enviados a éstos, de un punto a otro de la Tierra.
Hoy en día, la “aldea global” es la descendiente directa de la teoría de Clarke. La NACA comenzó a trabajar con experimentos de telecomunicaciones a finales de 1950 y la NASA continuó con esta línea de investigación durante la década de los 60. En 1958, los Estados Unidos lanzaron el primer satélite de comunicaciones (SCORE).
El proyecto Echo continuó en 1960 cuando el Echo 1 se convirtió en el primer satélite de comunicaciones pasivas. Se trataba de un enorme globo de dos metros y medio que al ser posicionado en la órbita terrestre baja, reflectaba las señales que recibía, enviándolas de vuelta a la Tierra.
El satélite retransmisor Telstar, lanzado en 1962, se convirtió en el primer satélite que retransmitió imágenes en vivo a todo el mundo, con motivo de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964.
En 1965 fue lanzado el Intelsat 1, también conocido como "Early Bird". Fue el primer satélite de comunicaciones comercial. Posicionado sobre el Atlántico, el “Early Bird” transmitió señales de televisión bi-direccionales entre Europa y Norteamérica por primera vez.
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