Corre el gran salmón
Cada año, el regreso de los salmones del Pacífico a los ríos en donde nacieron, constituye uno de los eventos naturales más espectaculares del planeta.
Más de medio billón de salmones viajan aproximadamente 32.000 kilómetros para regresar al área exacta de gravilla del río en el que nacieron. Allí desovan y mueren. Planeta Vivo se traslada a la costa oeste de Canadá y Alaska para captar el regreso del salmón, junto a los depredadores que esperan con ansiedad a su abundante presa.
Por primera vez para la televisión, Planeta Vivo filma la aparición de una mamá oso pardo y de sus cachorros, que abandonan sus guaridas en lo alto de las nevadas montañas de Alaska. Utilizando un sistema de cámara aérea con giro de estabilización, pueden seguirlos hasta la parte baja de una ladera casi vertical, mientras encuentran el camino hacia la costa en donde la nueva vida vegetal aparece durante la primavera.
Mientras esperan al salmón, que se encuentra a trescientos kilómetros, los osos sobreviven alimentándose de almejas, percebes e incluso pasto. Además, enfrentan la competencia de los lobos costeros, que se sabe que han matado a osos pequeños para alimentarse. Planeta Vivo también filma una dramática confrontación entre lobos hambrientos y un oso solitario. A pesar de ser depredadores efectivos, los lobos descubren que han encontrado la horma de su zapato.
Utilizando cámaras de alta velocidad y un equipo digital submarino especialmente diseñado, Planeta Vivo puede grabar la forma en la que el salmón nada corriente arriba, enfrentando torrentes poderosos de agua. Filmando a una velocidad cien veces superior a la normal, nos muestran cómo este pez puede saltar sobre cascadas que para un humano representarían la altura de un edificio de cuatro pisos. Pero a pesar de sus esfuerzos monumentales, el salmón enfrenta río arriba un desafío mucho más grande: docenas de osos hambrientos.
Las tomas en cámara lenta de los osos nos revelan sus técnicas de caza, mientras que las cámaras submarinas registran cómo estos animales utilizan su ingenio para recoger a los salmones muertos del fondo de los remansos profundos.
Aunque luego de desovar el salmón muere, su cuerpo en descomposición continúa alimentando a los animales que se reúnen en los ríos, así como también aporta nutrientes para alimentar a los huevos de salmón en desarrollo, que se encuentran en el mismo lugar. Las cámaras con imagen acelerada demuestran que el pez muerto también sustenta al bosque en sí mismo. De hecho, libera nutrientes acumulados, recogidos durante toda su vida en el mar, para alimentar al gran bosque templado y lluvioso de la costa de Canadá.