El gran banquete
En el noreste del Pacífico, a lo largo de las aguas costeras de Alaska y de la Columbia Británica, la llegada del sol del verano dispara una explosión de vida vegetal a una escala más grande que la de la selva lluviosa del Amazonas. El banquete atrae a grandes cantidades de animales, incluyendo billones de arenques y leones marinos de Steller, que corren contra el reloj tratando de aprovechar la abundancia de peces, antes de que llegue el duro invierno y las ballenas jorobadas emigren desde Hawai. Increíblemente, la base de toda esta vida se apoya en algo diminuto, difícil de ver a simple vista.
El sol provoca el crecimiento del fitoplancton, plantas flotantes microscópicas que se convierten en la base de toda la vida de este lugar. Y tanto las ballenas como los leones marinos, tienen que vencer muchos obstáculos antes de poder aprovechar el festín. Las ballenas jorobadas, por ejemplo, afrontan un viaje de tres meses desde Hawai, perdiendo un tercio de su peso corporal antes de poder volver a alimentarse.
Los leones marinos de Steller, por su parte, están amenazados por los depredadores y la ferocidad de los mares. Cuando tienen a sus crías, las madres son muy territoriales y no pueden alimentarse. Planeta Vivo filma una escena desgarradora en la que una madre pierde a su cría en una violenta tormenta estival. También fue grabada por primera vez desde la superficie y desde debajo del agua, la lucha por la vida entre una ballena asesina y un león marino macho de una tonelada de peso.
Además del sol del verano, el otro elemento clave que apuntala la floración masiva del plancton, radica en la geografía. La compleja línea costera de las islas, ensenadas y canales interrumpen las corrientes oceánicas arrastrando nutrientes a la superficie, que estimulan la floración del plancton.
A finales del verano la floración se encuentra en su plenitud y enormes cardúmenes de arenques se reúnen para alimentarse. Los araos, pequeñas aves sumergibles, rodean una bola de arenques, lanzándose al agua como flechas para sacar a los peces. Las imágenes subacuáticas muestran a estas gráciles aves "volando" alrededor de las bolas de cebo. Luego de un viaje de 9.600 kilómetros, las ballenas regresan. Imágenes increíbles bajo el agua nos revelan cómo un ejemplar se traga una bola de arenques de un sólo bocado.
Cuando las ballenas se reúnen utilizan una espectacular forma de cooperación para recolectar las riquezas de los mares: la denominada alimentación a través de una red de burbujas. Mientras una ballena sopla un anillo de burbujas para envolver al cardúmen de arenques, las demás lo embisten. Filmando desde la superficie, bajo el agua y desde el aire, Planeta Vivo revela cómo estos cazadores gigantes pueden capturar una tonelada de peces por día.