30 de diciembre de 2004. Buenos Aires, Argentina. Tres mil personas asisten a un concierto de rock y festejan el final del año en una conocida discoteca ubicada en el barrio Once: la República Cromañón.

Primero se presentan los Ojos Locos y después entra en escena la banda Callejeros. Se escuchan los primeros acordes y la voz del líder del grupo. De repente, alguien del público arroja una bengala y el techo empieza a incendiarse. El fuego afecta el entramado eléctrico y se provoca un cortocircuito. En cuestión de segundos, la oscuridad absoluta se apodera del lugar y el pánico se desata.

Desesperadas, las personas intentan buscar una salida. Para muchos, se trata de un esfuerzo en vano. La peor tragedia ocurrida en Argentina durante los últimos años termina con un saldo de 194 muertos, la gran mayoría de ellos jóvenes.

Utilizando los contundentes relatos de seis de los sobrevivientes, además de entrevistas con los familiares de las víctimas, miembros de los equipos de rescate y peritos forenses, esta producción de una hora de duración, realizada a lo largo de 10 meses, se propone ofrecer una visión completa y lineal de lo que ocurrió aquel fatídico día, transmitiendo en detalle, por primera vez en televisión, lo vivido dentro de la discoteca.

Son entrevistados el gerente del local, Omar Chabán, recientemente condenado a 20 años de cárcel, y el ex-guitarrista de la banda Callejeros, Maximiliano Djerfy (cinco de sus familiares fallecieron víctimas de la tragedia), en su primer testimonio a un canal de televisión desde el día del desastre.

También son consultados el especialista en criminología Eduardo Frigerio y el perito forense Osvaldo Raffo.

Además de las entrevistas, que permiten una reconstrucción cronológica de los hechos, INFIERNO EN CROMAÑÓN se sirve de escenas de archivo, dramatizaciones y animaciones en 3D, para mostrar paso a paso la euforia de los fans antes del espectáculo y la secuencia de acontecimientos que culminó con el desastre.

Habilitada en 1997 para recibir 1.031 personas, en aquella fatídica noche la discoteca contaba con casi el triple de su capacidad. Además del abarrotamiento, la única puerta de emergencia que en medio a la oscuridad continuaba iluminada se encontraba cerrada. Para empeorar la situación, los cuatro extractores de aire presentaban problemas. De acuerdo con los peritos, dos de ellos habían sido retirados hacía mucho tiempo y sus orificios estaban tapados; los otros dos habían dejado de funcionar debido a la falta de energía eléctrica provocada por los cortocircuitos. Sin ningún tipo de ventilación, el humo altamente tóxico proveniente del techo acústico del local abatió al público rápidamente.

Luego de la tragedia, la fachada de lo que un día fue la República Cromañón se transformó en una especie de santuario en homenaje a las víctimas, en donde reposan fotografías, mensajes y recuerdos de muchas de las personas que allí murieron. Cada 30 de diciembre, centenares de argentinos visitan el lugar.

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