Ocho años después, un espíritu se presenta a varias personas en un cementerio. Irene es llamada a investigar y descubre que se trata del espíritu de Laura, quien se había suicidado poco tiempo atrás. Buscando calmarla para que pueda descansar en paz, Irene se comunica con ella. Solo escucha de Laura su deseo de hacer daño y vengarse de todos. Incluso de ella.