Tito Lozano entra a trabajar como administrador de un hotel en el pueblo de Yucay, en el Valle Sagrado del Cuzco, construido sobre la estructura de un antiguo convento. Cuando sucesivos huéspedes afirman haber visto un fantasma con apariencia de monje, Tito prefiere no creerles.
Pero la entidad continúa manifestándose y cada vez de manera más agresiva. Entonces, decide acudir a un curandero local para solucionar el problema que ya pone en peligro la existencia del hotel mismo.