¿Es la atracción sexual una mera cuestión de gusto o una ecuación biológica que espera ser resuelta? ¿Se apoya esta atracción en la vista, en el olor o en pequeñas y sutiles señales como la voz y el movimiento?

Los científicos siempre han pensado que las preferencias de las parejas eran completamente arbitrarias. Sin embargo, estudios recientes sugieren que ciertos factores inconscientes que el hombre no puede controlar, como por ejemplo el sonido y el olor, pueden atraer a unas personas hacia otras. Los expertos quieren asegurarse de que la secreción natural que emite la mujer para atraer a un hombre, realmente afecta el nivel de atracción de éste hacia ella. Para ello, le piden a un grupo de hombres que clasifiquen el nivel de atracción de varias mujeres que aparecen en unas fotografías. Cuando durante el experimento a los hombres se les facilita el olor artificial de la secreción natural de una mujer sin saberlo, absolutamente todas las féminas resultan atractivas para ellos.

En los locales nocturnos de todo el mundo, una guerra bioquímica invisible está teniendo lugar. Los hombres segregan androstenona que repele a las mujeres que no están ovulando, mientras éstas hacen lo propio con su secreción natural, provocando que los varones las encuentren sexy. ¿Podría esta secreción natural de la mujer convertirse en un arma secreta del arsenal de la atracción?