Kit de sobrevivencia
Cuando un terremoto golpea sin previo aviso es, por supuesto, mucho más grave. De modo que pronosticar los sismos es de gran valor para minimizar sus efectos. Pero aunque mucho se ha avanzado en la predicción a largo y mediano plazo, todavía no se puede advertir con certeza el momento justo en que un terremoto va a acaecer.
Desde Golden, Colorado, el Servicio Geológico de los EE.UU. monitorea todos los terremotos del mundo de magnitud 5 o superior. Eso permite en pocos minutos dar el alerta a la comunidad internacional y organizar de inmediato el auxilio.
Sismólogos japoneses han descubierto que el anuncio más preciso de un sismo son los microterremotos que suelen comenzar a producirse en el lugar meses antes del suceso principal. Lamentablemente, no siempre se registran.
Otros científicos emplean técnicas electromagnéticas para identificar señales presísmicas: cambios en la conectividad del aire, emisiones infrarrojas, alteraciones en la ionósfera…
No menos importante es la observación de la conducta de los animales.
De todos modos no basta la predicción. Otros dos factores son clave.
Uno, las construcciones. El terremoto que afectó Seattle, en Washington, en febrero de 2001, alcanzó una magnitud de 6.8, pero ocasionó pocos daños y apenas un muerto. Los rigurosos códigos de construcción antisísmica fueron determinantes. En cambio, tras el terremoto no mucho mayor que azotó a Pisco, Perú, en el 2007, el 70 % de las viviendas quedaron destruidas o inhabitables. No estaban debidamente preparadas.
El otro factor esencial es la educación civil. Si nadie entra el pánico, si cada cual hace lo que tiene que hacer en esos duros momentos, el número de víctimas se puede reducir notablemente. Entre los consejos usuales.